1. ¿Vaguedad del lenguaje?

La realidad que nos rodea es sumamente más compleja que un utensilio como puede ser un martillo. La materia es cambiante. Ello, lo podemos observar, por ejemplo, en la naturaleza. Y además, si aplicamos dicho método al comportamiento humano, observamos que, en nuestra perspectiva del mundo, lo que al amanecer era útil, al atardecer será vacío; y lo que al anochecer era oscuro, al alba será luz.
Los sentidos son, por consiguiente, una herramienta, quizá no la única, como proponía el Empirismo del siglo XVIII, sino un complemento, como señalaba Kant, pero un complemento indispensable. Por ello, no debemos aplastarlos, sino tenerlos en cuenta en su justa medida, como la parte de un todo en el proceso cognoscitivo.
Así las cosas, para adaptarse a tal cambio, necesariamente, debemos utilizar mecanismos e instrumentos variados. En este campo, podemos tener en cuenta el lenguaje, cuyo papel en el sistema de comunicación humano es fundamental. Una sola palabra es capaz de cambiar la percepción de la realidad en un instante, incluso un mero signo de puntuación. Veamos el siguiente ejemplo de un titular: “Vladimir Putin señala, Obama es el enemigo”, frente a: “Vladimir Putin, señala Obama, es el enemigo”. Un solo detalle lingüístico es capaz de cambiar nuestra percepción de los hechos. La precisión del lenguaje es importante, como señala Russell. No obstante, ¿nos lleva ello a conocer la realidad, a la búsqueda del conocimiento?
Por otra parte, debemos tener en cuenta que: “la búsqueda del conocimiento está en nuestros genes; fue heredada de nuestros antepasados que se diseminaron por el mundo, y nunca será saciada”, afirmaba el Dr. E. O. Wilson en una charla titulada Consejos para jóvenes científicos. Aquí, podemos ver cómo se trata el valor del conocimiento como algo intrínseco en  el ser humano, una idea innata que no podemos evadir; la búsqueda del conocimiento debería ser un aspecto esencial del ser humano, donde el crecimiento interno, fuese necesario para equilibrar los ímpetus de la búsqueda humana.
Debemos señalar que el conocimiento humano depende de los cuatro pilares básicos que actúan, en primera instancia, sobre el actor del conocimiento. Son como una brújula, con sus cuatro puntos cardinales, aquellos que le guiarán hacia el mundo exterior. En tal caso, no deberíamos aplastarlos con nuestro martillo, sino entender que son el embrión del cual surge nuestro saber. Las emociones, que marcan un estado de ánimo; la percepción sensorial, primer instrumento del ser vivo; el lenguaje, base de nuestra comunicación; y la razón, que establece un orden en nuestro entendimiento.
Así, para la evolución humana, debe existir un crecimiento interior en el ser humano, que siempre estará afecto a un “dolor”, porque quien se asoma a las profundidades del ser, tiende a ver perspectivas diversas, cambiando, así, de visión de univocidad “egoísta”.
La cuestión que me planteo ahora es la siguiente: ¿cómo puede uno pensar en aplicar la lógica al lenguaje? ¿Es correcto asomarse de manera lógica, valga la redundancia, al conocimiento de la realidad? Cierto es que el lenguaje debe ser lo más preciso posible. Es obvio, como ya se ha comentado. Sin embargo, no se puede hablar desde un punto de vista lógico, pues tendremos un mundo único, esto es, un pensamiento corto y general aplicado al comportamiento humano, que generará otros pensamientos lineales llegando a un punto similar al inicial, lo que produce la misma aplicación repetitiva a problemas dispares, una realidad desproporcionada, y digo esto, porque el mundo no es estático: todo constituye un cambio.
En definitiva, si no dispones de varias herramientas para solventar problemas, el mundo se construirá con un martillo a base de golpes en un mismo clavo, entonces. Cómo el hombre puede disponer dichas herramientas, depende de su actitud ante la vida. En este sentido, hay quienes cruzan un bosque y sólo ven leña para tirar al fuego, mientras que otros, ven posibilidades infinitas, desde construir barcos, hasta esculpir una mágica máscara de ébano.

Joaquín Oliver Vermeulen.



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