2. El "Ahora"
En una noche estrellada, observé infinidad de luces en el espacio. Recuerdo en mi retina aquel momento. Tenía ocho años y era una noche de verano, cerca del mar. Fue en ese momento cuando me pregunté: ¿cuántas estrellas puedo contar en una noche?
El concepto de infinito me ha fascinado desde temprana edad. Al ser una idea que me resultaba interesante, comencé a estudiarla, e investigué qué civilización había introducido este concepto en la historia de las matemáticas y la lógica; descubrí que fue en la antigua India, y me impresionó observar que sus estudios fueron realizados hace unos 2500 años. Los primeros conceptos que la referida cultura expresó en textos fue la distinción entre cantidades contables (finitas) y no contables (infinitas). Así las cosas, aquella civilización india, intuyó que las cosas se podían contar aunque fueran cantidades muy elevadas; no obstante, también pudieron estudiar y observar que existían cantidades elevadísimas que no podían ser contadas. Fue en ese instante, cuando empecé a interesarme por el concepto lógico-matemático de límite.
En el prólogo del Tractatus, Wittgenstein tiene como objetivo trazar un límite al pensar; sin embargo, se cuestiona la posibilidad de que, para trazar dicho límite, tendríamos que pensar desde una perspectiva dualista, esto es, deberíamos pensar aquello que no resulta pensable. Por lo anterior, será el lenguaje aquel que establezca el límite del que venimos hablando. Wittgenstein quiere construir una teoría del pensamiento en forma de teoría del lenguaje que explique, en última instancia, la realidad. Lenguaje y mundo van de la mano para intentar esclarecer una reflexión acerca del ser. En definitiva, la teoría del lenguaje wittgenseteniana es la nueva metafísica, que tratará de responder a las cuestiones últimas que se han ido preguntando los pensadores a lo largo de la historia de la filosofía.
La cuestión que me planteo, llegados a este punto, es la siguiente: si llegáramos a construir un lenguaje claro y preciso en cuanto a la lógica se refiere, ¿estaríamos ante un sistema de pensamiento perfecto? Es decir, con un lenguaje perfecto, formal y lógicamente hablando, ¿llegaríamos a tener un conocimiento absoluto acerca de la realidad?
En este sentido, es preciso detenernos para esclarecer qué ha pensado el hombre a lo largo de la historia sobre este asunto. Primeramente, el conocimiento absoluto de la realidad se ha identificado como Dios, como origen y causa primera necesaria que explica la causalidad: es el fundamento del ser trascendente. No obstante, en segundo lugar, desde un punto de vista lógico, se ha concebido, a lo largo de la historia, desde múltiples perspectivas: sustancia, en Descartes; sujeto, en los idealistas alemanes, etc.
A través de la vida contemplativa, uno puede acercarse a la experiencia del conocimiento absoluto, pero siempre estará la dificultad de la inexpresabilidad de la misma a nivel conceptual, esto es, a través del lenguaje.
Conseguir experimentar lo Absoluto es una práctica que únicamente se ha manifestado en los místicos, entendiendo el misticismo como la perfección y unión del alma con la divinidad, por lo que el lenguaje, aun en su mayor grado de perfección a nivel lógico, no puede comprender la realidad completamente, pues siempre se verá afectado por la experiencia sensible. Sin embargo, también cabe decir que la única forma en que los místicos han podido traducir su experiencia es a través del lenguaje poético. La poesía ha sido un instrumento eficaz a lo largo de los años para establecer la relación con el ser.
Joaquín Oliver Vermeulen.
Joaquín Oliver Vermeulen.

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